• Maggie Giorgi

7 tipos de duelo que ni te imaginabas

Duelo porque alguien murió, porque se acabó una relación, una década, la juventud, una amistad, una idea.Estos últimos días sentí que este tema me vino a buscar en reiterados episodios en el consultorio y también en mi vida personal. Entonces me puse a investigar las distintas categorías para entender mejor cómo interpretar el duelo.




1. Duelo anticipado

Es aquel que se da antes de que el hito haya ocurrido. Es normal cuando se diagnostica una enfermedad que no tiene cura o cuando sabemos que algo va a terminar, por ejemplo un trabajo a término o una carrera. El proceso de duelo es el habitual, lo que cambia es que experimentamos diversos sentimientos y emociones que nos prepararán emocional e intelectualmente para la inevitable pérdida. El duelo anticipado es un proceso de duelo prolongado, no tan agudo como el resto, dado que cuando llega a ocurrir el hito se suele experimentar, en parte, como algo que da calma o hasta a veces alivio, lo cual es lógico porque dejamos de cargar esa mochila.

2. Duelo sin resolver

Este implica que la fase de duelo sigue presente de forma natural. Es el tipo de duelo que sucede cuando ha pasado cierto tiempo (entre 18 y 24 meses) y todavía no se ha superado. Igual si estamos en ese periodo de tiempo estamos frente a un duelo natural. Ojo que si este duelo no es bien trabajado se vuelve crónico (el siguiente).

3. Duelo crónico

Esta es una clase de duelo sin resolver, que no responde al paso del tiempo y que dura durante años.Nos damos cuenta de este tipo porque somos incapaces de dejar de revivir de forma detallada y vívida los sucesos relacionados con ese suceso, y todo lo que le ocurre le recuerda esa experiencia. Acá si estamos frente a algo que quedó sin cerrar, más del orden de lo patológico. Acá la terapia puede ser un buen aliado.

4. Duelo ausente

Este tipo de duelo hace referencia a cuando negamos que estamos de duelo. Seguimos evitando la realidad por miedo a tomar contacto y sentir dolor. Es fundamental detectar esto a tiempo para que la angustia no se aloje en algún lado del cuerpo y se vuelva síntoma y ahí ya sea demasiado tarde.

5. Duelo diferido

Es similar al duelo normal, con la diferencia a que su inicio se da al cabo de un tiempo. Aparece en personas que controlan sus emociones en exceso y se muestran aparentemente fuertes. Por ejemplo, una persona que tiene hijos y debe mostrarse entera. Si bien este duelo es funcional y nos puede sostener cuando tenemos que seguir, ojo porque hay que saber frenar algún día y darle lugar a ese duelo. Sino nos vuelve a buscar en forma de crisis de angustia sin argumento.

6. Duelo desautorizado

Este tipo de duelo ocurre cuando el entorno que no rodea no acepta que estamos de duelo. Por ejemplo, cuando transcurrido un tiempo largo la familia le reprocha a la persona que siga llorando porque perdió un trabajo. Entonces esa persona termina reprimiendo los sentimientos de cara a la familia, pero internamente no lo ha superado. ¿Qué decimos a esto? No a lugar. Si la persona se angustia entonces hay que darle espacio para que elabore el duelo, para algo esta ahí ese dolor. Claro que si es un duelo patológico hay que ayudar a la persona a superarlo. La diferencia es sutil y tal vez pueda ayudar la mirada de un profesional al respecto.

7. Duelo distorsionado

Se manifiesta como una reacción desproporcionada en cuanto a la situación. Suele ocurrir cuando ya hemos experimentado un duelo previo y nos encontramos ante una nueva situación de duelo. Por ejemplo, puede haber experimentado la muerte de un padre, y al morirse un tío, revive también la muerte de su padre, lo que le lleva a una situación mucho más intensa.

¿Qué aprendemos de todo esto?

Que el duelo no tiene una sola forma de manifestarse, qué hay muchas variables para prestar atención y todas son claves para poder transitar el dolor correctamente y así sanar.También aprendemos que los duelos son parte de la vida y como tal, transitarlos es clave para poder evolucionar incorporando el aprendizaje que ese dolor pueda dejarnos. Yo se. Es doloroso. Da pereza y llorar no es la actividad favorita de nadie pero para cursar un duelo y sanar hace falta dedicarle tiempo como a toda herida. Mimos, agua y paciencia.


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Refes:

- Payás Puigarnau, Alba. Las tareas del duelo. Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional. Madrid: Paidós, 2010.

- Worden, William J. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós, 2004.