• Maggie Giorgi

7 verdades que te van a hacer enojar

Actualizado: 1 de mar de 2019

¿Cuántas veces nos enojamos por día? Esa pregunta es fácil. La que es más difícil es cuántas veces nos permitimos estar enojados por día. La experiencia en clínica y (mi experiencia personal como ser humano obvio) siempre me ha devuelto que es un tema bravo el de dejarse enojar. Hay una especie de sistema educativo que aún es efectivo que nos enseña a ser mesurados, diplomáticos, “educados”. Nos enseña que enojarse es penalizable o es una usina de conflicto, entonces mejor no enojar. Esto tiene un costo altísimo para nosotros. Por eso mi recomendación es aprender a vivir el enojo, conocerlo, tenerlo como mejor amigo, como informante de lo que nos pasa.



Acá van algunas verdades que pueden ayudarte a vivir con el enojo más de cerca.

El enojo debe ser evacuado Como cualquier impulso energético, el enojo nos está informando de algo. Si lo coartamos, esa energía se aloja en algún lado. ¿Qué pasa si queda alojada? Y bueno. En el peor de los casos, enfermamos. Entonces, más vale evacuar que curar.


El enojo es la otra cara del dolor Tengo a todo el mundo cansado de escucharme decir esto. Pero para mí ésta ha sido una de las ideas más reveladoras en mi formación como terapeuta. Todo enojo esconde un dolor directamente proporcional. Si. Todo enojo es dolor.


No es lo mismo enojo que agresividad A no confundir agresividad con enojo. La agresividad es hacia un otro. El enojo es una emoción que contiene una cierta información sobre nosotros. Enojo y conflicto son cosas distintas El enojo avisa, informa. El conflicto es lo que uno provoca con ese enojo. Entonces podemos vivenciar el enojo previo a convertirlo en conflicto. Chequeá una experiencia personal donde puedas separarlo. Observá el enojo transformarse en conflicto. Generalmente este movimiento es racional, ocurre en la cabeza.



El enojo transforma una experiencia Cualquier vivencia cuando trae un enojo aparejado, es marcada a fuego. El enojo imprime una huella en la vivencia porque al tratarse de dolor, deja una herida. Para sanarla hay que transitarla. Dejarla sanar. Enojarse está bueno Si algo enoja, busquémosle la forma de manifestarse en el afuera. Esto puede ser diciendo lo que enoja, llorando, diciendo “no puedo”, o lo que sea que resulte revelador y descriptivo del momento que me está generando enojo. Carear la situación y dejar que el enojo me lleve a la emoción en el presente es un movimiento súper sano.

El enojo ocurre por no ser fiel a mi mismo No es una regla estricta pero por lo general cuando no somos fieles a nuestra intuición el cuerpo responde con tensión y malestar, lo cual nos deja más proclives a enojarnos. La intuición no tiene nada de esotérico. Es simplemente nuestro sistema visceral (estómago- segundo cerebro) que nos envía información. Lógico que puede estar equivocado pero a los efectos, esa información a nosotros nos hace bien. Probemos escuchar más. Follow your guts (es medio cliché sí pero tiene un sentido). Encontralo en tu propia vivencia.

© 2016 by Magela Giorgi.