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  • Maggie Giorgi

Carta para la súper mujer. Post inspirado por @gabyb_22

Este no es un post sobre feminismo. Es un post para las súper mujeres, las feministas.

Para aquellas que están moviendo las cosas, que están haciendo un montón de contenido, movimiento, diálogo, pelea, amor, horas de su agenda, generando espacios para que exista una revolución feminista.

Hace unos días recibí un pedido de quien convoca para escribir un post sobre esas mujeres que tienen que poder con todo, y que efectivamente lo logran. Y eso creo que está íntimamente ligado con el feminismo, con la lucha por la equidad, ergo, la libertad.


Hay muchas formas de ser mujer en el mundo. El tema es que hoy, muchas veces las mujeres vivimos en una doble tarea, que tiene que ver con elegir, con la libertad que estamos exigiendo para nuestro género y por otra parte, la tarea de hacer evidente la inercia patriarcal que está invisible en cada pequeño detalle. Desde el que te dejen pasar primero hasta el lenguaje.


La libertad es en sí misma un gran super poder. Elegir ser mujer sin ser madre, elegir ser mujer libre, elegir el poliamor, elegir ser homosexual, elegir ser profesional, hasta presidenta. Pero claro, todo es risas hasta que sentimos como el sistema te chupa y te quiere volver al lugar de género secundario que se construyó durante muchísimos años, sobre todo durante los últimos años donde se constituyó la ideología dominante que hoy respiramos. Esta inercia hace que muchas personas tengan interiorizados elementos que se asocian con el género, como que el cuidado de los niños se les da mejor a las mujeres, que la cocina, que lavar... y que el hombre tiene estas aptitudes más de salir a buscar afuera, el hombre proveedor. Estoa sensación es el propio sistema patriarcal, que como todo sistema no quiere morir y en su lucha por mantenerse hace fuerza desde el qué dirán, las costumbres, los cargos laborales, las remuneraciones, los mandatos, etc.


Estoy lejos de querer generar un debate, ya tenemos miles de pixeles que buscan eso. Lo que si me parece importante es atender el tema que me invitaron a desarrollar en esto de ser supermujer y hacerme cargo de todo. Quiero que paremos lo que estamos haciendo y dejar este espacio para que cada una se haga la pregunta. Las preguntas. Las dos preguntas de lo que en Gestalt llamamos la Doble atención, la dimensión del qué y la dimensión del cómo:




1. El QUÉ. ¿Qué es ser feminista para mi?

Esto tiene que ver necesariamente con mi identidad, desde donde vivo mi género y el de los otros. Va para los hombres también. De nuestros orígenes, de quienes nos criaron, de los valores que practicamos. Volvemos a hablar entonces de introyectos, esos mecanismos de defensa que fueron depositados en nosotros desde que nacimos “sos la más linda”, “qué inteligente!”, “los varones juegan a la pelota, las nenas con muñecas”, “no podes salir con eso puesto”, y así puedo seguir exponencial hasta el infinito. Entonces, desde esa persona que soy, ¿Qué significa para mi ser feminista? ¿Qué es ser mujer?, ¿Qué es ser hombre para mi? ¿Qué responsabilidades trae aparejado mi género? ¿Qué tengo naturalizado al respecto? Chequear, deconstruir. Ese es el ejercicio acá.


2. el CÓMO. ¿Cómo soy feminista?

Acá es donde hay un segundo contacto, que tiene que ver con el afuera. ¿Cómo es para mi esa postura? ¿Tiene un costo? ¿Me es sencillo? ¿Qué me moviliza? ¿Cómo es la emoción que trae aparejada? y por supuesto, ¿Cómo es mi lucha en este movimiento?.

En toda revolución hay personas más adelante, otras detrás, las hay desde la producción más invisible, o desde un lugar lateral. Entonces, ¿Desde qué lugar estoy yo participando en esta revolución? Esta pregunta es un tránsito en sí mismo. Cómo vivo esta cuestión, cómo es para mi la libertad de elegir, cómo ha sido para mi la vivencia de mi género y que implicó hasta ahora.


Mi problema con el feminismo siempre fue sentirme extraña en la militancia. Me pasa con todo, no solo con el feminismo. Con la política, con Peñarol, con Uruguay. Con todo, me da miedo la gente muy sacada, enojada, los gritos. Cosa mía obvio.

Pero gracias a eso y a las amigas que más amo en el mundo pude iniciar un tránsito en este tema, y darme cuenta que el feminismo está construyendo la equidad desde distintos cargos, como en cualquier institucionalización. Que siempre hay cargos más visibles y líderes, que por ahí tienen otro empuje y cargan con esa agresividad que me impresiona. Pero también hay cargos más invisibles o menos militantes, cómo la educación o mismo, desde el voluntariado en distintas organizaciones, donde se efectivamente encontré mi lugar. Y todos los esfuerzos suman porque desde todos lados se puede sumar. En definitiva, este movimiento se construye comunicando y haciendo, porque feminista no es una cuestión de Sí o No, atraviesa todo lo que hacemos.



Nietzsche planteó la existencia de un superhombre, un hombre de trascendencia, que se supera a sí mismo y a la naturaleza humana. En esencia, un superhombre es aquel que ha superado la esclavitud de la condición humana y ha alcanzado un verdadero estado de libertad: de libre juego y creatividad. La supermujer es todo eso, pero mujer.


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