• Maggie Giorgi

Dejar ir: el ajuste creativo que tu presente necesita

Está de moda esto de soltar, ser liviano. Muchas veces se habla de dejar ir como ese acto “sencillo” en el que soltamos algo como si fuera una cuerda que nos ata y listo. Bueno no es tan así. Al menos no es ni tan fácil y no creo que ese modo sea sanador.

Dejar ir es todo un arte, requiere paciencia y práctica. Veamos algunos elementos para delimitar lo que podemos estar necesitando dejar ir para vivir más plenamente el presente.



Identificar lo que tranca

Lo primero que tenemos que hacer es tomar la decisión de dejar ir cuando ha llegado el momento y decirle a la vida que estamos listos, tal vez lo más importante sea entender para qué queremos dejar ir eso que deseamos soltar, identificando en qué sentido nos pesa. Muchas veces los viejos recuerdos pueden persuadir confundiendo y logrando que quedemos aferrados al pasado, tal vez por lealtad con un ser querido, rehusándonos a seguir adelante. A veces dejar ir algo o alguien puede ser vivido como una traición a una lógica del clan al que pertenecemos y por eso elegimos seguir repitiendo acciones del pasado.

Este camino es más bien una ilusión que puede estar impidiendo vivir una vida real la cual, por dura o desagradable que sea, siempre será mejor y más nutritiva que aquella del pasado que ya no es y que nos mantiene prisioneros ofreciéndonos una falsa felicidad. Muchas veces cuando se vivieron cosas muy lindas cuesta más identificar que en el hoy nos hace mal buscar repetirlas. Ahí tenemos una vivencia candidata a dejar ir.


Las herramientas que ya no sirven

Renunciar a las herramientas que fueron útiles en una época anterior para enfrentarse a situaciones traumáticas o dolorosas también suele ser un recurso de autoprotección, con la falsa creencia de que lo que fue efectivo en el pasado, seguirá siendo útil en el presente para evitar el dolor ante situaciones similares.

Por ejemplo, si una persona en la infancia fue reprimida cuando se atrevía a llevar la contraria a su padre, aprenderá a no expresar lo que piensa para evitar el castigo. Aunque crezca y adquiera nuevos recursos, seguirá pensando que lo mejor ante una autoridad, es no contradecirlo y tragarse sus palabras como medio de auto-protección. La realidad es que seguir utilizando la vieja solución del pasado no es una buena idea, pues ya no es un niño y lo más probable es que haya adquirido o sea capaz de adquirir nuevas posibilidades para enfrentar la situación que no sean la de reprimir su expresión y que no lo dejen lastimado o frustrado como antes, que sean más equitativas, sanas y maduras.

Esto de repetir conductas nos pasa no solo a niveles de autoridad, las adicciones por ejemplo son una solución que encontramos a un problema en un momento pero que seguimos repitiendo sin nuevos recursos para evolucionar esa solución.


La famosa mochila

¿Qué es lo que no puedes dejar ir? Piensa de qué está llena la bolsa que cargas en tus hombros.Son herramientas obsoletas? O también resentimientos, culpas, rencores, lamentos, miedos, falsas creencias? ¿No te resulta cansador soportar esa mochila tan pesada todo el tiempo y a todos lados a donde vas? ¿Te has acostumbrado tanto a vivir así que ya no recuerdas que hay otras maneras de vivir libre de toda esa carga?

La mayor ganancia de elegir dejar ir el pasado es que te permite vivir en el momento presente. Y eso significa disfrutar o padecer todo lo real que sucede en este momento y eso nos ayuda a crecer, a fortalecernos, a sentirnos reales.

Si lo que experimentas en el aquí y ahora no te gusta puede que estés proyectando cosas afuera que no te gustan adentro o no pudiendo manejar situaciones para el momento actual, y es en el hoy que podemos cambiarlas.


Chau viejo yo. Hola nuevo yo

El tener la fantasía de que nos conocemos perfectamente, a pesar de que puede generar una sensación de seguridad no es algo real.

Todo el tiempo estamos cambiando y convirtiéndonos en otr@, aunque no lo notemos de primera mano o nos de miedo aceptarlo. Sin embargo, al dejar atrás nuestro viejo yo y dar un salto hacia lo desconocido, puede ayudarnos a reconocer nuestro verdadero y actual potencial, lo cual nos ayudará a lograr lo que deseamos y realmente necesitamos aquí y ahora.


El ajuste creativo

En gestalt se habla del “ajuste creativo” como ese acto de hacer lo mejor que se puede con los recursos de ese momento para solucionar un problema al enfrentar una situación. Implica de cierta forma una novedad. Cuando el niño crece y no genera un nuevo ajuste creativo y sigue utilizando las mismas soluciones que en el pasado hablamos de una “experiencia obsoleta”, que en el caso que veníamos hablando seros quedarse callad@ ante las agresiones o amenazas, aunque ya no se trate del padre quien las realiza, sino una autoridad o cualquier otra persona.


Clásicos de la mochila candidatos a ser soltados:

En conclusión algunas cosas que puedes considerar dejar ir son:

* La necesidad de tener siempre la razón.

* Los sentimientos de culpa.

* El resentimiento.

* Las viejas heridas.

* Las soluciones para problemas o circunstancias del pasado.

* La idea de cómo deben ser las personas, las situaciones o las cosas.

* Los lamentos y las quejas.

* El “viejo yo”.

* Los miedos irracionales.

* Tu tradicional manera de ser.

* Las actitudes negativas.

* Las creencias limitantes.

* La necesidad de controlar todo.

* Los hábitos negativos.

* Aquello que te hicieron y que no has podido perdonar.

* Las adicciones.

* Las relaciones destructivas.


Por las dudas

Dejar ir no es un acto facilista. Es un trabajo sumamente cuidadoso que debe realizarse con plena conciencia y desde el amor, vivenciando la emoción que sostener esta conducta nos provoca. Dejar ir en ese sentido se asemeja a aceptar lo que es y lo que ya no es, para dejar lugar al “vacío fértil” desde el cual podemos construir lo nuevo.


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© 2016 by Magela Giorgi.