• Maggie Giorgi

Demasiado Ego.

Así reza una de las cartitas de la pirámide que tengo en mi consultorio. Al llegar al mundo nos dicen cómo hacer las cosas “bien” para que nos vaya “bien”. Nos preparan para ser buenos a través de nuestros actos. Tenemos que volvernos tan locos como está el mundo, porque de otra manera jamás nos adaptaremos a él. La meta es el logro, el título, el ingreso económico. La disciplina es el aliado para lograrlo, convirtiéndose en nuestro sentimiento de poder. ¿Y qué hay con eso? Me preguntás. Eso es Ego. Es eso que construimos para sentirnos que hacemos las cosas bien. El ego es un instrumento. No sos vos. Es un traje que te ponés para ciertas acciones que te pide el mundo.



Cuando pasamos mucho tiempo viviendo desde el ego nos olvidamos que ya venimos completos al mundo, que nuestra esencia esta bien, es suficiente y poderosa, capaz de aprender todo lo necesario para sobrevivir. Desde ahí perdemos confianza en nuestro propio poder. El ego está lleno de juicios y formas “bien” y “mal” de hacer las cosas. Entonces nos entrena a vivir con miedo a errarle. Desde el ego tenemos miedo a fracasar, miedo de que, siendo tal como somos, no valemos lo suficiente. El miedo no favorece el aprendizaje. Nos vuelve inválidos, neuróticos. Y en cualquier caso en que elegimos el tener miedo nos estamos negando la experiencia de vivir amor, y en la misma medida en que abandonemos al amor, sentiremos que el amor nos ha abandonado.  #psicologíasustentable #neurosis #ego #amorpropio #aprender #juicio #miedo #confiar #conocerme #gestalt #terapia