• Maggie Giorgi

El amor es utopía. Post inspirado por @mic.villanueva

Hace días vengo estudiando filosofía, sobre todo autores que hablen del amor. Mucha Grecia por supuesto. Por eso quiero compartir una visión que viene muy de la mano de los sofistas, de Sócrates, del amor como algo más purista y bien distinto al amor monógamo o fidelizante que se practica hoy en comunidad.

El primer concepto que hay que hechar luz tiene que ver con la utopía. Por definición, la utopía es algo que deseamos y que vemos en el horizonte y genera la impotencia de no alcanzarlo nunca. Porque cuanto más me acerco a él, más se aleja de mi.

En el amor pasa un poco eso. Hay una figura que hemos construido desde que llegamos al mundo que se compone de muchos elementos. jugamos con la fantasía más Disney de que es un juego de dos, de que se trata de querer a un otro y la verdad es un baile mucho más narcisista y egocéntrico que eso. Cuando entendemos que el amor es un movimiento más personal, recién ahí empieza lo divertido. Un proceso dolorosísimo y cargado de realidad: el otro duele. Es lo que hace. Duele.

Porque ese otro que se presenta adelante mío viene cargadito de todo un poco. De lo que debería ser el amor, de lo que pienso que necesito para mi, se lo que me enseñaron que esta bueno que sea un padre/ madre para mis hijos, del modelo físico preponderante en nuestra sociedad. Cargadito de eso y de esperanza porque ese otro es una mirada que me eligió a mí, para mirarme. Para ser conmigo. Y cree en mí (o lo que piensa que yo soy). La esperanza entonces crece en que el amor me va a completar. Que lindo. El amor, la religión más peligrosa.

No quiero que esto se sienta como un bajón. No se trata de sacarle brillo al amor, pero si darnos cuenta que el amor es algo construido colectivamente e individualmente y en consecuencia, es un acabado integrado por múltiples factores, todos ideológicos. Un concepto que creamos como raza para sostener esa creencia de que se puede construir en el futuro, de que somos una raza diferente capaz de trascender el impulso animal y nihilista del cuerpo por el cuerpo, así como hacían los griegos en las orgías dionisíacas.

El amor que conocemos gracias a las películas tiene mucho que ver con la idea cristiana del amor, una respuesta utilitaria a un sistema productivo donde conviene que hagamos casita.

Ta. Todo bien con esta idea apocalíptica. Pero entonces ¿Qué estás sugiriendo Maggie? Me estarás diciendo con cara de “cortala por favor”.

No hay sugerencia, hay un parate para pensar. Perdón, me corrijo. Para sentir. Desde el presente, que es donde ocurre el encuentro real. Desde donde si podemos vivenciar la realidad y nuestros propios cuerpos, desde donde podemos mirar al Otro. Tomar contacto. Que le saquemos ese halo de esperanza al amor, donde va a salvarnos de algo. El otro es eso que está ahí adelante, es lo distinto. No es ni será todo lo que queremos que sea. No hay pautas. Hay un otro que elijo para ciertos fines (si, de forma egoísta) y hay un montón de otras cosas que también son el otro, y que lo definen, y que le gustan al otro, erradas o no.

Entender que es ese otro el que está ahí en frente, sin más vuelta que eligiendo estar ahí delante mío con todo lo que tiene para dar: su presente y su mirada ante mi. Eso es lo que considero, lo más parecido al amor.

Tómalo o déjalo, pero déjalo es déjalo. dice un Graffitti muy hermoso a la vuelta de casa.



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