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  • Maggie Giorgi

Gente Tóxica. Identificá los síntomas en tus relaciones personales antes que te intoxiques.

Actualizado: 23 de may de 2019

Hoy vamos a hablar de lo tóxico. Pero no para señalar al otro y decir “sos un tóxico, rajá de acá”. Vamos a pasar por todos los signos de toxina porque está bueno entender que todos pasamos por momentos tóxicos o tenemos al rededor toxinas y no por eso somos un asco y tampoco por eso vamos a separarnos de quienes nos rodean. Porque ser humano es una vivencia donde transitamos momentos más neuróticos, más psicóticos, más depresivos, más maníacos y así con todo. Somos tránsito. Somos lo mejor que podemos ser con lo que tenemos.

Dicho esto, está bueno abrir las antenas y detectar signos tóxicos para evitar que se cristalicen, porque ahí cuando se estandarizan es que se vuelven problemáticos.

Los invito a transitar estos “arquetipos” tóxicos, un poco exagerados capaz, porque desde la caricatura a veces es más fácil reconocer la figura. Veamos si te encontrás en alguno.




El mete culpas

Con todo lo que yo hice por ti!

Es más fácil poner la culpa afuera que asumir la responsabilidad propia. En esto se basa el principio de aquel cuyas toxinas son culparte de sus malestares o de una situación determinada. Lo cierto es que no construye culpar. Es inconducente. Pero más importante es detectar que esas toxinas de otro no hagan efecto en mi.


El envidioso

Es la tristeza experimentada por el bien ajeno y pesar por la felicidad del otro.

Napoleón decía que es una manifestación de inferioridad.

El envidioso transmite su toxina no pudiendo tener empatía con lo que otro está experimentando, no está pudiendo salir de su propio ombligo. Desde ese lugar no hay amor, no hay amistad, hay egoísmo.

No envidies. Admirá.


El descalificador

Típico jefe que te dice “lo hiciste bien, lastima que lo entregaste tarde”. O de padre / madre que no puede conectar con la diferencia entre el/ ella y su hij@.

Se toma su tiempo para conocerte y entender tus formas y ahí ejercer poder sobre ti desde un lugar autoritario.

“No servís”, “tené cuidado”, “qué inútil”. La ley de la concentración dice que cuanto más pensas en una cosa, más se hace parte de tu realidad, entonces ojo con escuchar estos dictámenes.

¿Cómo evitar su poder en ti? Entendiendo que su toxina no le permite ver lo valioso que tenés y frente a esa discapacidad no hay mucho que hacer salvo no dar vida a este mecanismo.

No lo contradigas. Acercate y sonreíle. No lo dejes ejercer su poder en ti.


El agresivo verbal

Desvalorización. Griterío. Agresión y manipulación. Está alerta, a la defensiva.

La clave es entender que la agresividad es dolor en el fondo y lo que busca esa persona es llamar la atención como un niño.

La toxina en este caso trata de lastimar afuera cuando en realidad el dolor está de su lado, el agresivo se lastima mucho a sí mismo.

Lo mejor que podemos hacer al respecto es evitar el choque. Devolverle una comunicación centrada y diplomática.


El falso

Son toxinas que buscan evitar ser auténtico. Buscan agradar para pertenecer. Su origen es el de no sentir aceptación afuera y por eso se construye una máscara o construcción del ego, y así sostener una supervivencia social. Las máscaras para sobrevivir tienen que ver con actitudes de superioridad, humor, victimización y cualquier otro signo de poca naturalidad.

Notamos cuando estamos frente a una máscara porque nos da ansiedad. Esta toxina es fácilmente evitable. Simplemente tomemos distancia de esa energía.


El mediocre

¿Para qué dar más si así estamos bien?

La pereza, el letargo, la chatura son contagiosos. Llevan a conformarnos con lo qué hay, con la vida monótona y la falta de nuevas metas.

Quién no conoce a ese que te dice “para que hacer más si no te pagan extra?” La toxina está en esos comentarios, y si trabajamos o estudiamos o vivimos con gente que todo el tiempo imprime eso en nosotros, nos contagian la chatura.

Cómo parar esta sensación? Rodéate de gente constructiva, con ideas, con ganas. Contagiate de la energía pro activa.


El chismoso

El chisme puede empezar como algo divertido pero también puede tomar una forma perversa. Como? Fácil. Todos leemos la realidad desde nuestra perspectiva, entonces es distorsionada. Eso puede tener el efecto de distorsionar la realidad.

El chismoso tóxico es el que habla de uno cosas de otro y viceversa, en el intento de agradar y tener “comprados” a ambos.


El manipulador

Quiero que me digas cosas lindas. *se las dicen* ah no pero no es espontáneo”.

Si sentía que últimamente estás tomando decisiones que en general no harías, puede que estés siendo víctima de una manipulación.

El manipulador engaña, basándose en un punto débil de la persona a manipular. Es un proceso lento, donde se va adormeciendo a la víctima con buenos gestos, hasta que la encuentra disponible y ahí comienza a arrojar mensajes descalificativos.

Es difícil darse cuenta si estás siendo manipulado porque suele ser algo sutil. La manera de salir de este entramado es conocerte bien y apostar a tu amor propio.


El orgulloso

El orgulloso padece de un exceso de amor propio, y tiende a perder la claridad, perdiendo consigo la humildad. Perder la humildad es perder la capacidad de reconocer que uno puede estar errado.

Nadie es más valioso que nadie, cada uno tiene su valor y su manera de brillar. No te dejes permear con la toxina del orgulloso.


El quejoso

El Que siempre le cuesta disfrutar. El capaz de encontrar la quinta pata al gato en todo.

Y la verdad, a quien le gusta pasar tiempo rodeándose de gente que vive de la queja?

Quejarse es un mecanismo infantil que nos ayuda a darnos cuenta lo que no nos gusta cuando somos chicos. Pero de grandes quejarse provoca que no tomemos contacto con lo que estamos poniendo de nosotros para que las cosas estén bien, siempre dejando la “culpa” en algo externo, victimizándonos. La queja es una toxina peligrosa, se mete desde lo más pequeño hasta lo más macro. Si la detectas en vos, escúchate y reducila al mínimo. Bien sabemos que el poder de la palabra es infinito y puede dictaminar nuestro destino.



En síntesis, muchos tipos de arquetipo tóxico. Pero de nuevo, acá lo importante es no volvernos rígidos, es poder entrar y salir de los arquetipos sin dejar nuestra identidad, el fin último es conocernos bien y disfrutar más de quienes somos.



Les dejo una frase de Lao tse, gran amigo de la casa:


Cuida tus pensamientos. Ellos se convierten en tus palabras.

Cuida tus palabras. Ellas se convierten en acciones.

Cuida tus acciones. Ellas se convierten en hábitos.

Cuida tus hábitos. Ellos se convierten en carácter.

Cuida tu carácter. El se convierte en tu destino.


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