• Maggie Giorgi

Ranking de las 5 excusas más usadas para no arrancar terapia.

La terapia está llena de cucos. De ideas o experiencias (propias o ajenas) que nos hacen pensar que sabemos exactamente cómo es el procedimiento y lo que va a pasar ahí.

La realidad es que la instancia terapéutica no tiene una única forma de ser abordada. De hecho no existen dos encuentros iguales aunque sea con el mismo terapeuta y el mismo paciente.

Es cierto que la idea de la terapia es mover cosas para sanar y eso a veces implica salir de la anestesia afectiva para por fin sentir algo que estaba ahí, muchas veces, dolor. Pero también es un espacio privilegiado para conocernos más y así trascender volviéndonos seres más capaces de disfrutar la vida.


Hay mucha gente que no se siente cómoda en el dispositivo terapéutico, también hay quienes buscan sanación en otros lugares. Pero también sabemos qué hay mucha trampa al solitario de aquellos que sí entienden el poder transformador de la terapia y crean excusas para no tirarse al agua.

Acá van las que desde mi experiencia, son las excusas más repetidas:

1. ahora mismo no tengo tiempo.

Mentira Machasa. Es una hora por semana. Cuánto invertimos en mirar el celular al día? Quizás no es un no tengo, es un no quiero. En tal caso, está bien, es respetable. Recomiendo igual comprender por qué no me hago el tiempo para mi.

2. Es que abrir todo eso me da pereza.

Yo entiendo que abrir una herida duele. Pero si no se trabaja a tiempo la herida como cualquier otra del cuerpo, se infecta, se enquista, se transforma en un ente que nos condiciona y no nos permite ser flexibles. Como un dolor en el pie que nos termina haciendo rengos. Es igual.

3. Yo ya fui a terapia antes, ya trabajé sobre eso.

Bien! Si fuiste alguna vez sabrás que te transformó algo en aquel entonces. Y también que somos seres dinámicos y la vida nos obliga a seguir cambiando y enfrentarnos con cosas nuevas todo el tiempo. Entonces es clave vivir en el presente y seguir trabajando en lo nuevo para seguir conociéndonos y volvernos más flexibles.

4. Yo hago (x actividad), y eso para mí es terapéutico.

Nadar, meditar, hacer yoga, hacer gimnasia, un masaje. Todas cosas terapéuticas. Que bueno estaría poder complementar estos espacios con un encuadre para pensarme a mí mismo!


5. Tengo un amigo terapeuta, cualquier cosa le pregunto a él.

Si es tu amigo, lo mejor que puede hacer es recomendarte un psicólogo para que tengas tu propio espacio. Haceme caso. No le cuentes tus sueños.

:::IMPORTANTE:::

Todo este post está pensado para que pases un buen rato y te pienses a vos mismo, no para convencerte de hacer terapia.

Hacer terapia no es obligación. No es necesario. Es un hábito saludable y privilegiado. Por eso, por ser un regalo que nos hacemos a nosotros mismos, es clave entender para qué lo hacemos.

Desmitifiquemos hacer terapia. No es una práctica solemne y dolorosa, simplemente está bueno conocer nuestra profundidad.


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