• Maggie Giorgi

Tristeza, melancolía y nostalgia

Hoy se celebra la "noche de la Nostalgia" en Uruguay, la noche que más sale la gente en este país a pesar de ser la noche más costosa y con el peor clima del año. Entonces me pregunto, ¿Cuál es el gancho? Y... la nostalgia. Te invito a entender qué es ese sentimiento y qué diferencia tiene con otros potenciales territorios más similares a la depresión.




¿Qué diferencia hay entre Tristeza, Melancolía y Nostalgia?

Se trata de tres etiquetas que describen estados de malestar que pueden variar mucho de unas personas a otras, manifestándose de forma diferente. Por eso es importante, más allá del término que usemos, saber explicar en qué consisten esas situaciones en cada caso y por qué se dan.



Tristeza

En términos generales y descriptivos, entendemos por tristeza una reacción emocional que se experimenta ante una situación dolorosa o difícil. Se trata de un sentimiento de dolor o un bajo estado de ánimo producido por un suceso desfavorable que suele manifestarse con una visión negativa, un estado de insatisfacción, falta de ganas para hacer cosas o pérdida de interés por las mismas y cierta tendencia al llanto.

La tristeza tiene un carácter esporádico, porque claro, es una reacción.




Nostalgia La palabra nostalgia deriva del griego clásico nostos (regreso) y algos (dolor). Ya el médico suizo Johannes Hofer habló de ella en el siglo XVII al referirse al estado de ánimo de los soldados suizos que luchaban fuera de su país y que sentían una “tristeza originada por el deseo de volver a casa”. Es como “una felicidad triste” que consiste en recordar el gozo del pasado, pensando que no podrá volver. La nostalgia que siente quien se ha ido a estudiar o trabajar fuera, la que se anhela por una infancia que se recuerda maravillosa y libre de problemas; la del vigor y el optimismo de la juventud, nostalgia del primer novio o la primera novia, con quien se descubrió el amor y el sexo; la de una forma de vivir que ya no volverá. La nostalgia también puede ser colectiva como la que se siente por el pasado de un país o por los lejanos éxitos de un equipo de fútbol. Los uruguayos sabemos mucho de eso.



Melancolía La melancolía es un término que deriva del latín melancholĭa, que en griego significa “bilis negra“. Utilizaban esta denominación para explicar el origen de las enfermedades y los cambios de temperamento en los individuos. Partían de la observación de que dependiendo del tipo de líquidos corporales en el organismo de una persona, los individuos podían clasificarse como sanguíneos, flemáticos, coléricos (bilis amarilla) y melancólicos (bilis negra). La bilis negra era entonces la que provocaba sentimientos de desánimo, abatimiento y apatía.Hoy en día, lo que antiguamente se conocía como melancolía se etiqueta desde el manual de psiquiatría francés como una clasificación de la depresión descrita como un estado de aguda tristeza (más permanente que el sentimiento de nostalgia), un profundo sentimiento de pesimismo y un gran desánimo y pérdida del interés por la vida en general.

No implica necesariamente haber perdido algo, pero de ser así suele consistir en una falta de aceptación de dicha pérdida o una resignación ante la falta del objeto o persona que se echa en falta (a diferencia del duelo).

¿Por qué nos ponemos nostálgicos y melancólicos?

Nadie está libre de sentir nostalgia o melancolía en alguna ocasión. A veces lo hacemos porque simplemente queremos recordar y experimentar lo que sentimos en un momento dado. Hay que tener en cuenta, además, que la nostalgia puede resultar atractiva, pues el pasado no genera ansiedad como si lo hace el presente y del futuro, y a veces nos sirve de válvula de escape o forma de evadirnos de la situación actual, aunque sea por unos momentos.

Por ese sentimiento casi balsámico de falso bienestar que provoca rememorar el pasado donde pudimos fluir, que además obvio que queda idealizado porque olvidamos lo difícil y nos quedamos con la dimensión disfrutada, es que vemos Stranger Things y nos parece adorable, o escuchamos Vilma palma y queremos volver a tener 15 años.


¿Cuándo es un problema? Pero ojo acá. Como digo siempre, el veneno está en la dosis. Cuando estos estados emocionales se vuelven muy recurrentes, habría que chequear qué tan conformes estamos con nuestra situación actual. Generalmente, quienes están contentos con su vida y sus circunstancias, no sienten la necesidad de recurrir constantemente o de aferrarse al pasado para pensar que lo de antes era mejor que lo de ahora. Entonces estemos atentos. El problema está cuando el pasado recordado se idealiza o parece mejor de lo que fue. Esto quiere decir que ese sentimiento de nostalgia que no es real nos limita a encontrar en el presente nada similar a lo que se echa de menos y peor aún, no confiar en que en el futuro volvamos a encontrar sensaciones igual o mejores. ¿Qué hago si me pasa esto?

Confía. Amigate con tu presente. Es mucho más maravilloso que el pasado porque es donde si podes hacer la diferencia. Donde podes escribir tu historia. Todos los días es una hoja en blanco nueva. Tu pasado construyó lo que sos y te trajo hasta acá. Ahora seguí con igual o mayor entusiasmo que la vida está para ser vivida en el hoy.


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© 2016 by Magela Giorgi.